Robus, un compañero diferente
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LA BIBLIOTECA - Teatro, cuentos y mas..

ROBUSTIANO

robus peque

Robustiano era un robot con cara de lata; sus ojos eran dos bombillas y su nariz un enchufe; estaba lleno de botones, no tenía pelo y trabajaba en un supermercado. Todo el mundo lo quería mucho porque trataba muy bien y con mucha rapidez. Era amigo de todos los niños, quería a todos los animales y cuidaba muy bien las plantas. También sabía cocinar, limpiar, lavar la ropa, hacer las camas, pasar el aspirador, cuidar el jardín, corregir los deberes… ¡Era todo un robot!

Cuando se levantaba iba al supermercado. En un bar desayunaba una taza de gasolina, se lavaba los dientes con aceite, se engrasaba los tornillos y… ¡A trabajar! 

LOS PAPELES

Un día la niña pequeña volvió a casa con un papel del colegio y, como su madre estaba en el trabajo, se lo enseñó a Robustiano.

-Toma Robus, léelo.

En el papel ponía;

Queridos padres:

Os informo que mañana habrá una excursión a Madrid para los niños de 3 años (los que quieran). En la mochila tendrán que llevar:

1. Bocadillo

2. Bebida

3. Algo para entretenerse.

Iremos a un parque.

Les saluda

La directora.

- Bueno, si quieres puedes ir.

Al poco llegó el hijo con otro papel:

-Robus léelo.

En el papel ponía:

Queridos padres:

Os informo que hay un cursillo de natación, los viernes de 9:30 a 10:30 de la mañana (para los que quieran)

En la mochila deberán llevar:

1. Una toalla o albornoz

2. Algo para cambiarse el bañador mojado

3. Unas chancletas

4. El gorro de baño

5. Un cepillo.

El bañador deben llevarlo puesto.

Les saluda,

La directora

-Sí quieres, puedes ir.

Al poco llegan los dos hijos mayores con otro papel:

-Robus léelo. ¡Por favor, déjanos ir!

En el papel ponía;

Queridos padres:

Os informo de que el jueves habrá una excursión a la feria.

No hace falta que lleven nada.

Les saluda

La directora. 

-Pedid permiso a vuestra madre.

robus

Al poco llegó un telegrama y Robus lee en voz alta:

Es de vuestra madre, en el papel ponía:

Hijos:

No podré ir a casa hasta el próximo lunes. Os dejo ir a las excursiones y cursillos

-¡Oh! –exclamaron los niños ¿Quién preparará las bolsas?

-Yo mismo- dijo Robus- ¡Vamos!

¡Qué bien! – exclamaron los niños.

A la mañana siguiente, el padre llevó a los niños al colegio y Robustiano fue a trabajar.

-Buenas tardes, ¿Me da la gasolina calentita de todas las mañanas Sr. Bromas- preguntó amablemente Robus.

¡Claro Sr. Robus- exclamó el tendero.

Después de desayunar y asearse, Robus fue a trabajar.

-A ver, una lata de tomate, una de espárragos, un bote de espinacas, una caja de zumo, un kilo de melocotones.

¡Oh, estas naranjas están podridas! Se las cambiaré- decía Robus- mientras metía los alimentos buenos en una especie de caja que tenía en el cuerpo.

-¡Ya está, son 15,20 euros.- dijo Robus mientras apretaba el botón y sacaba los alimentos. Después metió el dinero en otra que había abajo en la que ponía CAMBIO y sacaba las monedas del cambio.

-Toma pequeña, una piruleta.

-Gracias, exclamó la niña.

Escrito por: María Aparicio López

Ilustración: señor terán

Y...NO TE PIERDAS LA SIGUIENTE ENTREGA: LAS VACACIONES

 

ROBUSTIANO

robus peque

Robustiano era un robot con cara de lata; sus ojos eran dos bombillas y su nariz un enchufe; estaba lleno de botones, no tenía pelo y trabajaba en un supermercado. Todo el mundo lo quería mucho porque trataba muy bien y con mucha rapidez. Era amigo de todos los niños, quería a todos los animales y cuidaba muy bien las plantas. También sabía cocinar, limpiar, lavar la ropa, hacer las camas, pasar el aspirador, cuidar el jardín, corregir los deberes… ¡Era todo un robot!

Cuando se levantaba iba al supermercado. En un bar desayunaba una taza de gasolina, se lavaba los dientes con aceite, se engrasaba los tornillos y… ¡A trabajar! 

LOS PAPELES

Un día la niña pequeña volvió a casa con un papel del colegio y, como su madre estaba en el trabajo, se lo enseñó a Robustiano.

-Toma Robus, léelo.

En el papel ponía;

Queridos padres:

Os informo que mañana habrá una excursión a Madrid para los niños de 3 años (los que quieran). En la mochila tendrán que llevar:

1. Bocadillo

2. Bebida

3. Algo para entretenerse.

Iremos a un parque.

Les saluda

La directora.

- Bueno, si quieres puedes ir.

Al poco llegó el hijo con otro papel:

-Robus léelo.

En el papel ponía:

Queridos padres:

Os informo que hay un cursillo de natación, los viernes de 9:30 a 10:30 de la mañana (para los que quieran)

En la mochila deberán llevar:

1. Una toalla o albornoz

2. Algo para cambiarse el bañador mojado

3. Unas chancletas

4. El gorro de baño

5. Un cepillo.

El bañador deben llevarlo puesto.

Les saluda,

La directora

-Sí quieres, puedes ir.

Al poco llegan los dos hijos mayores con otro papel:

-Robus léelo. ¡Por favor, déjanos ir!

En el papel ponía;

Queridos padres:

Os informo de que el jueves habrá una excursión a la feria.

No hace falta que lleven nada.

Les saluda

La directora. 

-Pedid permiso a vuestra madre.

robus

Al poco llegó un telegrama y Robus lee en voz alta:

Es de vuestra madre, en el papel ponía:

Hijos:

No podré ir a casa hasta el próximo lunes. Os dejo ir a las excursiones y cursillos

-¡Oh! –exclamaron los niños ¿Quién preparará las bolsas?

-Yo mismo- dijo Robus- ¡Vamos!

¡Qué bien! – exclamaron los niños.

A la mañana siguiente, el padre llevó a los niños al colegio y Robustiano fue a trabajar.

-Buenas tardes, ¿Me da la gasolina calentita de todas las mañanas Sr. Bromas- preguntó amablemente Robus.

¡Claro Sr. Robus- exclamó el tendero.

Después de desayunar y asearse, Robus fue a trabajar.

-A ver, una lata de tomate, una de espárragos, un bote de espinacas, una caja de zumo, un kilo de melocotones.

¡Oh, estas naranjas están podridas! Se las cambiaré- decía Robus- mientras metía los alimentos buenos en una especie de caja que tenía en el cuerpo.

-¡Ya está, son 15,20 euros.- dijo Robus mientras apretaba el botón y sacaba los alimentos. Después metió el dinero en otra que había abajo en la que ponía CAMBIO y sacaba las monedas del cambio.

-Toma pequeña, una piruleta.

-Gracias, exclamó la niña.

Escrito por: María Aparicio López

Ilustración: señor terán

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