“A VOLAR”: TUTORÍAS PARTICIPATIVAS
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METODOLOGÍAS - Metodologia
 

Autor: Ángel García Hernández

En el presente artículo voy a comentar una dinámica interesante para comenzar el curso y crear vínculos adecuados con las familias, especialmente cuando estas cambian de etapa educativa.

Comenzamos un nuevo curso y con él, todos los miembros de la comunidad educativa nos enfrentamos a diferentes cambios. Quizá quienes más notan ese cambio son los alumnos: cambian de curso, de aula, de libros, algunos cambian de profes (y por tanto de forma de trabajar y de interactuar en el aula), en ocasiones también se mezclan los grupos, cambiando así de compañeros y compañeras, o incluso algunos cambian de centro educativo, por lo que casi todo es nuevo para ellos. Todos en ese cambio necesitamos un período de adaptación, que se hace ineludible cuando el cambio es además de etapa educativa, como les sucede a mis veinticinco alumnos de este año en el CEIP “Trepalio” de Trobajo del Camino (en la provincia de León): comienzan la educación obligatoria.

Considero adecuado realizar esa adaptación continuando aproximadamente el primer trimestre del curso escolar con algunas rutinas como la “asamblea” y con  pautas metodológicas y organizativas que se asocian más a la etapa de Educación Infantil, como por ejemplo, la distribución de los tiempos y los espacios, los períodos de descanso, el trabajo por rincones, la organización del aula en equipos de trabajo de cuatro alumnos o de seis, evitando todavía, en la medida de lo posible, la colocación de los pupitres en parejas. Cada vez somos más los profesionales que en E. Primaria nos alejamos de planteamientos metodológicos tradicionales basados en la disposición del aula para el trabajo del alumnado absolutamente individual, con una distribución de pupitres aislados, y nos decantamos por el trabajo en grupos o en equipos cooperativos debido a las virtualidades que aporta para el desarrollo integral del alumnado.

 En este cambio, me interesa profundizar más en la relación entre el “profesor-tutor” y las familias. Desde el primer momento es importante crear una relación adecuada, sentar las bases que propicien la construcción de vínculos mediante una actitud empática y de escucha activa por parte del tutor. En este punto me gustaría recordar la importancia del concepto de “socialización rica” de Fernando Trujillo, profesor en la Universidad de Granada, http://fernandotrujillo.es/, en el que las familias participan implicándose en determinadas actuaciones pedagógicas. Para Trujillo, las puertas del aula han de estar abiertas no solo para que el alumno salga a investigar su entorno y a realizar proyectos que mejoren su comunidad cercana. También deben abrirse para que entren en el aula las familias, aportando todo su potencial, proporcionado por su trayectoria laboral y por su experiencia vital: su experiencia en otras culturas, en otras formas de vida, a través de sus aficiones y pasiones. Todo ello puede enriquecer el aprendizaje de nuestros alumnos y su visión plural del mundo.

A mi juicio, cuando eres un profe nuevo y las familias no te conocen, la mejor forma de construir ese vínculo es presentarte cuanto antes como docente, incluso antes de que empiece el curso con los alumnos: dando a conocer tu forma de trabajar en el aula, mostrando las metodologías activas que podrías utilizar (además de las que apunta el preámbulo de la LOMCE), los recursos con los que te gustaría trabajar, ya sea el teatro, el cine, la robótica educativa, la música, diferentes recursos TIC, el trabajo por proyectos en todas sus variantes, el ajedrez educativo, el mindfulness…

Este curso he realizado una dinámica interesante con todas las familias de mi tutoría, que paso a relatar. Los tutores de primero de E. Primaria realizamos la reunión inicial de curso con las familias, durante la primera semana del mes de septiembre, antes de la recepción del alumnado. Después de presentar las cuestiones generales de organización del centro y otros puntos de interés, les comunico que la reunión ya ha terminado y que aquellos que tengan mucha prisa ya se pueden ir, pero les  pido que “los que puedan y quieran que se queden unos minutos para realizar una dinámica que me permitirá conocerles mejor”. En este momento ya puedo empezar a apreciar el interés y las ganas de participar de algunas familias. También observo algunas señales positivas en algunas madres y padres, quienes me habían comunicado con antelación que tenían que irse pronto por razones laborales y sin embargo se mantienen expectantes en el asiento.

La dinámica es sencilla y fácil de aplicar. Consiste en escribir en un folio, de forma anónima, dos o tres ideas relacionadas con sus expectativas respecto al nuevo curso y el nuevo tutor, como por ejemplo: anotar sus deseos para este curso que empieza; indicar sus dificultades, miedos o inseguridades, basados bien en experiencias propias o bien en experiencias pasadas que han vivido sus hijos a lo largo de su trayectoria escolar; escribir sus ilusiones e inquietudes, su emoción y alegría por la nueva etapa que comienzan sus hijos e hijas; o sus dudas sobre lo que escucharon en la reunión general y que tal vez no se atrevieron a decir delante de todos.

Por el otro lado de la hoja, les pido que escriban el nombre de un personaje histórico o de ficción que les gustaría ser o que admiren. Terminada esta primera parte, les pido que elaboren un avión de papel con esa hoja. En ese momento puedo observar su reacción de sorpresa ante una tarea inesperada, su predisposición a participar y a implicarse en la dinámica. También observo su ritmo de trabajo y su actitud para ayudarse y cooperar con otros padres y madres que quizá no conocen y que el azar hizo que se sentaran juntos. De este modo comienzan a establecer relaciones positivas entre ellos. Todas estas observaciones me proporcionan un primer conocimiento del grupo de familias con las que trabajaré todo el año. Por otro lado, la extensión del texto, su ortografía, la expresión escrita y los personajes elegidos por ellos (algunos en blanco) también me orientan sobre sus intereses y su mundo cultural.         

A continuación les pido que se muevan por la clase y que a la voz de “a volar” lancen sus aviones. Aunque ninguno se movió de su sitio (la clase es pequeña) todos lanzaron con más o menos ímpetu el avión, algunos varias veces. Disfrutamos viendo cómo planeaban en lo alto de la clase. Por último, una vez pasado este momento de descarga emocional, cada uno recogió el avión que tenía más cerca y alguno de forma voluntaria leyó su contenido, terminando aquí la dinámica. Así conocimos que  “el increíble Hulk” espera que su hijo/a “se adapte bien al cambio y que las clases no se hagan aburridas”; “Eva Perón” desea que su hijo “crezca como persona”; o “Jane Gray” espera “que la educación sea diferente a la recibida hasta ahora”.

No leímos todos los mensajes para no hacer demasiado larga la sesión, pero en la siguiente reunión de familias editaré un video que contenga todos sus mensajes relacionados con la imagen del personaje histórico que eligieron, para compartirlo con todos los asistentes.

Mediante esta dinámica nos hemos conocido un poco mejor, todas las familias presentes han participado y se han expresado libremente (algo que era improbable que ocurriera sin esta actividad). Además pudieron comprobar que sus dudas, sus miedos e inquietudes son parecidos. Ese punto de unión será una de las claves para trabajar juntos.

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