NOS COMEMOS A BERSOS
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METODOLOGÍAS - Metodologia
 

Autor: Ángel García Hernández

En el curso 2.015/16 coordiné un Proyecto de Innovación Educativa llamado “Nos comemos a beRsos” sobre el ajedrez como herramienta educativa. El pasado curso continué trabajando en la misma línea con mis alumnos de 4º de E. Primaria, realizando innumerables actividades innovadoras. Algunas de ellas fueron reconocidas como “experiencia ganadora” en el V Congreso de Pedagogía y Aplicaciones del Ajedrez en el Aula, además de tener el honor y el privilegio de mostrar mi praxis como ponente de la Fundación Kasparov para Iberoamérica.

Nuestro interés por este proyecto se basó en dos hitos cercanos en el tiempo. El primero de ellos tuvo lugar en marzo de 2012, cuando el Parlamento Europeo aprobó la Declaración Escrita 50/2011 para la ejecución del programa Ajedrez en la Escuela, que  fue firmada por 415 eurodiputados del total de 754.

En dicha declaración se promueve el ajedrez como asignatura por sus efectos beneficiosos, ya que contribuye a mejorar la concentración, la paciencia y la persistencia de los niños y destaca que puede ayudarles a desarrollar el sentido de la creatividad, la intuición, la memoria y las competencias tanto analíticas como de toma de decisiones.

También señala que “el ajedrez enseña valores como la determinación, la motivación y la deportividad y es accesible para los niños de cualquier grupo social, por lo que puede servir para mejorar la cohesión social y contribuir a objetivos políticos como la integración, la lucha contra la discriminación, la reducción de las tasas de delincuencia e, incluso, el combate contra diferentes adicciones”. También influye en la autocrítica, la capacidad de aprender de los errores cometidos o disfrutar del éxito.

El segundo hito sucedió en febrero de 2015: la Comisión de Educación y Deporte del Congreso de los diputados de España aprobó, con el respaldo de todos los grupos, una proposición no de ley  sobre la implantación y fomento de la práctica del ajedrez en escuelas y espacios públicos, así como su promoción como deporte, por las ventajas ya señaladas.

Debido a este impulso, presenté como coordinador nuestro proyecto en la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León, mediante la Orden EDU 390/2015, de 8 de mayo (BOCYL de 18 de mayo). Una vez aprobado por la Dirección General de Innovación y Equidad Educativa, lo llevamos a cabo más de 30 docentes y más de 700 alumnos de dos centros de la capital leonesa: el CEIP San Claudio y el CEIP Quevedo, fundamentándose el mismo en la siguiente idea: la práctica continuada del ajedrez, a lo largo de la educación primaria, promueve el pensamiento lógico-matemático, permitiendo aumentar el rendimiento académico en Educación Secundaria.

El título del proyecto, nos comemos a beRsos,  hace referencia a una regla del ajedrez: la captura. Me gustaría aclarar el significado de la letra “R” en medio de la palabra “besos”: en el ajedrez viviente, las piezas, encarnadas en los niños, se comen unas a otras y salen del tablero. Las piezas en el ajedrez de Harry Potter (una referencia para muchos alumnos) se comen luchando con armas, espadas o lanzas. Nosotros teatralizamos esa lucha con armas más poderosas: los pensamientos, las palabras y la poesía.

El título encierra un doble mensaje de comprensión y de diálogo. Por un lado, al “comerse” las piezas vivientes, se dan la mano, se dan un beso o un abrazo. De este modo, tratamos de crear un clima de compañerismo, de respeto mutuo, de cooperación y de educación para la paz. Por otro lado, la letra “R” en medio de la palabra “besos”, trata de expresar que las piezas luchan esgrimiendo pensamientos y palabras, cuya máxima expresión es la poesía, como símbolo de diálogo y entendimiento entre las personas. El amor y la palabra son los pilares de la paz.

El proyecto se desarrolló a través de todas las áreas del currículo,  y a través de todas las competencias básicas, siendo tres los principales objetivos que planificamos:

  • Proporcionar formación docente, atendiendo al propio ritmo de cada profe.
  • Promover propuestas pedagógicas innovadoras.
  • Motivar al alumnado para la práctica continuada del ajedrez en diferentes contextos.

Fue muy interesante comprobar que cada docente avanzaba a su propio ritmo trabajando con agrupamientos flexibles e introduciendo diferentes metodologías activas como: el aprendizaje cooperativo, el ajedrez cooperativo, las destrezas y rutinas de pensamiento, el aprendizaje basado en proyectos o el aprendizaje basado en retos, entre otras.

A lo largo del curso, realizamos diferentes actividades y propuestas competenciales relacionadas con: la poesía, la creatividad, el teatro, la cocina, la programación computacional, la robótica, la radio, la educación emocional, las herramientas TIC, la cooperación, la creación de videojuegos, el pensamiento crítico, el emprendimiento, la inclusividad, la investigación, los valores, entre otras muchas. También realizamos diferentes evaluaciones: inicial de diagnóstico; formativa con el fin de tomar decisiones de mejora durante el desarrollo del proyecto y final para comprobar el logro de los objetivos propuestos. También realizamos actividades de  coevaluación y autoevaluación.

En nuestro proceso de aprendizaje nos enfrentamos con algunos de los tópicos que existen en torno al ajedrez: es aburrido, es un juego de chicos, es solo para inteligentes… Como todas las generalizaciones, son arriesgadas, más aún desde el enfoque del ajedrez educativo. Este enfoque no pretende conseguir “campeones”, sino que cada alumno desarrolle la plena personalidad en todos sus ámbitos, utilizando las virtualidades del ajedrez. Esta idea me recuerda al artículo 27 de la Constitución española, que dice que “La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana”, es decir, que debe ser integral, abarcando todos los aspectos susceptibles de desarrollo de cada persona. De algunas de estas virtualidades quiero tratar a continuación.

Desde el ámbito cognitivo, además de las ya apuntadas más arriba, cabe señalar: la atención, la orientación espacial, el pensamiento crítico y creativo, la reflexión, la visión espacial, el razonamiento lógico-matemático, la resolución de problemas, las operaciones, el cálculo, la geometría…

También, desde el ámbito intelectual, el ajedrez desarrolla la capacidad de analizar y de evaluar una situación problemática, valorando las ventajas y desventajas de la misma. Todo ello, con el fin de tomar decisiones adecuadas, lo que desarrolla y mejora tanto la capacidad de tener iniciativa  como el pensamiento emprendedor.

Desde el ámbito físico y psicomotor el ajedrez es una herramienta que desarrolla capacidades físicas a través de diferentes juegos de movimiento utilizando  tableros grandes de suelo.           

Desde el ámbito social, el ajedrez educativo permite crear relaciones personales positivas entre los alumnos, trabajar las habilidades sociales y comunicativas, la resolución de conflictos interpersonales asertivamente, los intercambios de ideas, los diálogos e interacciones. En el marco del aprendizaje cooperativo son interesantes los debates sobre la resolución de problemas ajedrecísticos, utilizando diversas estructuras cooperativas. También son interesantes las propuestas de Aprendizaje y Servicio que propician la //www.flickr.com/photos/141651370@N02/sets/72157666726330402">cohesión intergeneracional y familiar.

Desde el ámbito emocional el ajedrez permite mejorar la motivación hacia las tareas; reconocer emociones y comunicarlas de forma asertiva; permite gestionar el enfado y la baja tolerancia a la frustración; desarrolla  el autocontrol, el esfuerzo y la capacidad de resiliencia ante dificultades o ante una derrota; desarrollar la empatía, previene el acoso escolar…

Además, desde el ámbito intrapersonal, permite mejorar la aceptación ante el error y la capacidad de autocrítica, desarrolla la personalidad, la autonomía, la autoestima y el sentido de logro, la persistencia en la tarea, el pensamiento autocrítico…

Desde el ámbito de los valores el ajedrez permite trabajar la cooperación, el trabajo en equipo, el respeto a las ideas y opiniones de los demás, la tolerancia, la responsabilidad ante las decisiones tomadas, desarrolla la deportividad, el respeto a las reglas…

Para terminar quiero expresar una idea que escuché el pasado mes de mayo a Kevin O´Connell (presidente de la Chess in Schools Commissions) que resume, a mi juicio, la esencia de lo que debe ser el ajedrez educativo y su carácter como  herramienta educativa: “Chess for education, not education for chess”.

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