¡AL RICO ENROQUE!
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METODOLOGÍAS - Metodologia
 

Autor: Ángel García Hernández

 

Dentro de las muchas actividades realizadas dentro del Proyecto de Innovación sobre ajedrez educativo (ver el número 7 de la revista Divergaceta), elaboramos un proyecto cooperativo sobre cocina y ajedrez, cuyo producto final fue la creación de galletas con formas de piezas de ajedrez, para jugar partidas con ellas. Las blancas eran de azúcar glass y las negras de chocolate. ¡No hace falta decir que al “comer”, las piezas no las guardábamos en la caja! Por otro lado, en el CEIP Trepalio de Trobajo del Camino (León) también hemos trabajado en primero de primaria con el ajedrez y la alimentación, a través de productos del otoño, como las castañas y las setas.

El ajedrez educativo permite trabajar diferentes metodologías activas, entre ellas el Aprendizaje Basado en Proyectos (en adelante ABP). Así, en el CEIP San Claudio, despedimos el primer trimestre (cerca de las navidades) realizando un ABP sobre cocina creativa, en el que pudimos investigar y documentarnos; compartir el conocimiento y la información descubierta; aprender contenidos, destrezas y valores; además de aplicar los conocimientos adquiridos sobre ajedrez. El proceso lo describo en las siguientes líneas:

En primer lugar, nos fuimos al aula de informática y realizamos actividades de investigación y de documentación sobre los ingredientes necesarios para elaborar las galletas. Esta fase de investigación tuvo una parte de búsqueda de información de forma libre y otra de forma guiada, a través de preguntas concretas, como por ejemplo, ¿para qué sirve la levadura?, o ¿si soy alérgico al gluten, con qué harina elaboro las galletas? Para ello, utilizamos una rutina de pensamiento llamada “qué sé, qué quiero saber, qué he aprendido”, basada en manifestar aquello que sabemos del tema en cuestión, compartirlo en grupo y determinar, a partir de lo que sabemos, qué (más) nos gustaría saber. Finalmente evaluamos lo que hemos aprendido y señalamos puntos de mejora dentro del proceso de aprendizaje.

En segundo lugar, presentamos de forma expositiva algunos contenidos relacionados con el ABP. Otros contenidos los fuimos repasando de forma interdisciplinar según la necesidad lo requería. Además, los alumnos desarrollaron diferentes competencias básicas. A continuación, expongo algunos de estos contenidos de Educación Primaria con los que relacionamos, en mayor o menor medida, el ABP:

  • En el área de Lengua y Literatura los alumnos leyeron la receta que nos proporcionó el repostero. También leyeron la información que encontramos en internet durante la fase de investigación del ABP. Además, trabajamos la escritura creativa de recetas con ingredientes imaginarios y por otro lado, recordamos algunas reglas de ortografía de palabras como huevo.
  • En el área de Matemáticas aplicamos los conocimientos sobre la medida de masa y de volumen. Así, medimos diferentes tipos de harina, pesamos el agua y la comparamos con el volumen que ocupa.
  • En el área de Ciencias de la Naturaleza, recordamos la función de nutrición, el aparato digestivo, sus partes y funciones. También repasamos la pirámide de los alimentos, la rueda de alimentos y los diferentes tipos de nutrientes.
  • En el área de Ciencias Sociales, expusimos las características del oficio de repostero y panadero. También algunas máquinas, como el molino de mano, el horno y la báscula eléctrica, entre otros contenidos curriculares.
  • En el área de Lengua extranjera, trabajamos el vocabulario relacionado con la alimentación y el ajedrez.
  • En el área de Artística-Plástica, pudimos.  y crear galletas decorativas con forma de piezas de ajedrez, con las que practicamos partidas de ajedrez.
  • En el área de Valores creamos oportunidades de aprendizaje para desarrollar la paciencia, el respeto a las elaboraciones de los demás, la tolerancia, el trabajo en equipo y la capacidad de compartir, entre otros.

En tercer lugar, elaboramos el producto final el último día de clase antes de las vacaciones de Navidad. Invitamos a colaborar a las familias, abriendo la escuela a la comunidad educativa, fundamentando esta invitación en el concepto de socialización rica. Para ello, un padre de uno de los alumnos de clase, de profesión panadero y repostero, y con carnet de manipulador de alimentos, nos enseñó, tanto el proceso de obtención del postre, como los ingredientes, las herramientas y la maquinaria necesaria para su preparación. El horno nos lo prestó un comedor privado cercano al colegio. Para elaborar las galletas utilizamos unos moldes con formas de las diferentes piezas de ajedrez y aprovechamos otros modelos para hacer algunas galletas con formas navideñas. Jugamos al ajedrez con las galletas y disfrutamos comiéndolas. Todo ello lo hicimos dentro del aula en horario lectivo.      

En cuarto y último lugar, evalué el ABP a través de la observación directa. Durante la monitorización del proceso de enseñanza y aprendizaje, pude apreciar cómo los alumnos estaban atentos al conocimiento compartido y cómo utilizaron la escucha activa. Aprecié cómo plantearon problemas con diversas propuestas de solución, aplicando para ello el pensamiento crítico y creativo. Tomaron decisiones en equipo, por ejemplo, para priorizar la recogida de información. Comprobé cómo se relacionaron entre ellos. Cabe señalar que lo más difícil del proyecto, y por tanto un punto de mejora, fue controlar determinadas situaciones de aprendizaje, por ejemplo: gestionar el trabajo en los equipos cooperativos, así como el control de “ruido cero” dentro de cada grupo.

Como conclusión, me gustaría añadir que la experiencia fue muy motivadora para el alumnado, porque pudieron vivenciar el proceso de elaboración de las galletas: tocando la harina, amasando las diferentes mezclas, oliendo diferentes harinas, degustando, experimentando con diferentes hornadas de galletas con proporciones de agua, harina y levadura diferentes, con el fin de compararlas y tratar de conjeturar por qué son diferentes y por qué saben diferente. Los alumnos se implicaron en el aprendizaje, ¡y todo el cole olía a galletas recién horneadas! Os dejo aquí un pequeño resumen de la experiencia.

Para terminar, me gustaría comentar brevemente dos experiencias más relacionadas también con el ajedrez y la alimentación en otoño. Fueron realizadas en el presente curso escolar con mis alumnos de primero de primaria en el CEIP Trepalio de Trobajo del Camino (León) durante la celebración de la fiesta del magosto. Ambas actividades estuvieron relacionadas con la comida propia de la estación otoñal: las castañas y las setas. Tuvieron como fin conocer el movimiento y la captura de las piezas de ajedrez, en concreto de los peones y de las torres.

En la primera actividad, jugamos partidas en equipos cooperativos con cuatro peones contra cuatro peones, sin las demás piezas. Después de recordar el movimiento de las piezas en la PDI, colocamos las castañas asadas en el tablero de ajedrez, sustituyendo estas a los peones. Jugamos varias partidas, de tal forma que al comer los “peones-castaña”, los alumnos pelaban y comían las castañas literalmente.

Planteamos un reto para distinguir las piezas blancas de las negras. Así, los alumnos propusieron varias opciones, entre ellas: castañas con gusano vs. sin gusano; castañas más grandes vs. más pequeñas… la opción escogida por la mayoría fue: las blancas con una parte pelada y las negras sin pelar.     

La segunda actividad, también de preajedrez, sirvió para practicar la captura de la torre, simulando tanto la recolección de castañas como la recogida de setas. Consistió en colocar al azar varias castañas ya asadas en el tablero de ajedrez que hacía de “bosque”. Las torres “tuneadas” con plastilina hacían de “cesta”. Cada alumno tenía su cesta con plastilina de color diferente para distinguirla de las demás cestas. Con las torres iban “recolectando” las castañas que encontraban en el bosque (tablero), realizando su movimiento característico en forma de signo de sumar, esto es, hacia arriba y abajo, y hacia izquierda y derecha. Al finalizar la partida, los alumnos tenían que contar cuántas castañas habían conseguido y sumarlas con las de su equipo. Por último, los que más cogieron las repartieron de forma solidaria entre todos los miembros de su equipo para comerlas. También planteamos preguntas como: ¿quién ha cogido más castañas dentro de cada equipo? o ¿cuántas castañas más ha recolectado un determinado equipo que otro?, trabajando de este modo contenidos curriculares propios de su nivel.  

Para asar las castañas colaboró el AMPA del centro educativo. Incluso algunas madres se disfrazaron de castañeras y fueron repartiendo las castañas de forma ordenada a todos los alumnos del cole. Aprovecho estas líneas para agradecer su colaboración.

Cuando se nos acabaron las castañas hicimos una variante de esta actividad, sustituyendo las castañas por setas simuladas con peones y papel: el pie de la seta era el peón y el sombrero lo hicimos recortando y pegando pequeños círculos de papel, coloreándolos cada alumno de manera diferente, como se aprecia en las fotos.

Para terminar, cabe señalar que las actividades les gustaron mucho a todos. En la coevaluación los alumnos comentaron que las experiencias más apreciadas fueron las dinámicas cooperativas y poder compartir las castañas con sus amigos en la fiesta del magosto.

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