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Experiencias Educativas - Experiencias Docentes

Pueblos que hablan

Autores: Rebeca García Menéndez y Cristina Pérez Ramos

12 octubre 01

 

En el CRA La Granja de San Vicente, en el cole de Santa Marina de Torre (Léon) hemos elaborado un libro viajero donde hemos querido recoger la tradición oral del pueblo, en concreto hemos recopilado adivinanzas y refranes. Con este libro, donde favorecemos la participación de las familias,  podemos realizar varias actividades en el aula.

En el caso del aula de infantil lo más importante que favorecemos en ellos es la autoestima y el querer contar a los compañeros que han hecho en casa. Trabajaremos la expresión oral ya que nos explicarán a los demás cómo lo han elaborado, quiénes, etc. También hablaremos  de lo que aparecen en las páginas (ilustraciones, dibujos,…) y cada uno manifestará sus gustos.

Además otra actividad a realizar en clase es la memorización de la tradición oral. Para ello, escogeremos una serie de adivinanzas y refranes que nos aprenderemos. Posteriormente, jugaremos en clase a las adivinanzas.

Por otra parte también favorecemos el gusto por la lectura. Como los niños de 5 años ya casi saben leer, pueden leer algún refrán o adivinanza a sus compañeros de 4 años. Asimismo, también los niños pueden favorecer la escritura bien trascribiendo o imitando algún dibujo o algo escrito del libro viajero a un folio o inventado ellos alguna adivinanza o refrán, con esto último  estaríamos desarrollando su imaginación.

En el aula de educación primaria, profundizamos en muchos de los aspectos anteriormente citados, y además realizamos otras actividades propias de esta etapa. Hay que tener en cuenta, que en un colegio rural, la diferencia entre primero y sexto en cuanto a contenidos es grande. Por esta razón, se piensan siempre actividades adaptadas, que van subiendo en cuanto a nivel de exigencia.

Así por ejemplo, cuando el libro llega al aula, leemos la página y extraemos aquellos contenidos del área de lengua  que estamos trabajando (familias de palabras, rimas, sinónimos,…). Las actividades pueden ir desde el simple reconocimiento, la ampliación, o nuevas creaciones que surjan a partir del texto dado. Ejemplo: Buscamos un diminutivo de “casa”, ampliamos con más palabras de esa familia, elaboramos un texto similar a partir de palabras sinónimas o derivadas.

La observación de las palabras será un punto de partida para el estudio de reglas ortográficas. Esto no se produce solo en el aula, porque ya en casa familias y niños consensúan la manera de escribir el texto, buscan en el diccionario, intercambian información sobre normas y muestran un gran interés porque el trabajo se presente correctamente. Ya en el aula recopilamos aquellas palabras que pueden tener alguna dificultad ortográfica y establecemos la regla a seguir. Ejemplo: ¿por qué tu hermano ha escrito servir con “V”?, sabemos que todos los verbos acabados en –bir se escriben con –b, ¿qué pasa entonces con la palabra servir?

Por otro lado, los dibujos, fotografías y decoración de las páginas, ayudan al alumnado a desarrollar la creatividad y la imaginación. A partir de una imagen, podemos valorar el trabajo expuesto, los colores, las distintas técnicas, recursos, el reparto del espacio y valorar la diversidad como algo positivo.

En definitiva, un libro viajero que se realiza en casa con la familia y luego se lleva al aula, es una fuente inmensa de motivación para todos. Es aprender cosas dentro de un contexto conocido, a través de la tradición de tu familia y de tus vecinos. Todos aprendemos a compartir, a valorar lo propio y lo ajeno, y en definitiva, a disfrutar compartiendo.