Metodologías activas
Entrevista a Antonio J. Calvillo Castro, docente e investigador en metodologías activas. PDF Imprimir E-mail
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Exp. Educativas - Metodologías activas

08 abril 2018 1

Autora: Inés Monreal Guerrero.

Este mes se abre la revista, dentro de la sección de metodologías activas, con la entrevista a Antonio J. Calvillo. Nuestro entrevistado de este mes es Licenciado en Geografía e Historia -Historia del Arte: Musicología por la Universidad de Granada y Doctor en pedagogía. Su tesis está absolutamente relacionada con los contenidos que se trabajan en esta sección, dado que su tesis tiene como eje fundamental la música y el Flipped Learning.

Su formación permanente le permite actuar de ponente en distintos congresos, jornadas y cursos, y escribir libros y artículos sobre el tema que nos ocupa. Es miembro del equipo de investigación en metodologías activas de la UNIR y encargado de la parte de experiencias y mesas redondas en el Experto Universitario en Flipped Learning de la UNIR.

1. Como doctor en pedagogía, ponente, músico y docente ¿qué entiende por flipped classroom o clase invertida? ¿Están los centros educativos preparados para el cambio metodológico?

El Flipped Classroom o Flipped Learning, como me gusta considerarlo a mi, es un modelo pedagógico que busca aprovechar al máximo el tiempo de clase con actividades y tareas en las que el alumnado aprenda “haciendo”, y traslada las explicaciones a casa en forma de videos y otro material complementario.

En definitiva, lo que hacemos los profes flipped, es “grabar” las explicaciones en videos que el alumnado tendrá que ver en casa. Y cuando estemos en clase, pondremos en práctica los videos vistos por el alumnado haciendo actividades y tareas a modo de talleres prácticos, en grupo y con la ayuda del profesorado y de sus propios compañeros. 

Es por ello que reciba este nombre: las explicaciones para casa y las tareas en clase, suponen, aunque nos parezca simplista, dar la vuelta a la enseñanza “tradicional”, en la que se explica en clase y se realizan las tareas en casa.

Debo decir que todo tiene sus matices y que es imposible resumirlos y aclararlos en unas pocas líneas, pero debemos ser conscientes de que con este modelo, junto con otras metodologías que se mezclan en el camino (ABP, aprendizaje cooperativo, gamificación, etc.) maximizamos el tiempo de clase para “hacer”, hacemos uso del trabajo grupal habitualmente, conseguimos ayudas entre iguales en el aula, podemos atender individualmente al alumnado y dotamos de una mayor autonomía, iniciativa personal o espíritu crítico a los futuros ciudadanos a los que guiamos en su aprendizaje.

Por último, los centros educativos están y estarán obsoletos siempre. ¿Es posible que en el 2018 haya centros repartidos por toda España que no tengan conexiones a internet rápidas y estables?. Es como si hace unos años, en los centros no hubiera existido una biblioteca en la que consultar y buscar la información. Pero, la sociedad, y nuestro alumnado, tienen los Smartphone y determinada tecnología como prioridades que debemos aprovechar para introducir en el aula. Pero por otro lado, me preocupa más la actitud de algunos docentes –aunque afortunadamente son cada vez menos– que nos miran con extrañeza, sin entender o sin querer entender lo que hacemos, pensando que son “locuras” o “pamplinas modernas” y que se mantienen en su inmovilismo por pereza, miedo o cualquier otra escusa de las tantas que escuchamos a diario.

2. Desde su perspectiva docente ¿qué roles adquieren los docentes y los alumnos dentro de la clase invertida?

Buena pregunta, porque pienso que es el centro de todo, junto con la perspectiva de la evaluación frente a la calificación. En el flipped y en el resto de metodologías activas, lo que buscamos y conseguimos es que el alumnado se convierta en el protagonista, en el centro del aprendizaje y el profesorado, asumamos el rol de guía que ayuda a que su alumnado, de manera individualizada, transite su camino y haga su propio aprendizaje.

Creo que entender y poner en práctica esta cuestión, es fundamental hoy en día.

3. ¿Qué papel confiere a las TIC en la implementación y desarrollo de la clase invertida? ¿Nos podría resumir  el uso que da a las mismas en una sesión de flipped classroom?

Las TIC son necesarias y responsables de parte del cambio metodológico en educación. También, una responsabilidad del profesorado su inclusión en el aprendizaje del alumnado del siglo XXI.

En mi caso, el alumnado viene a clase con sus teléfonos móviles, usamos mensajería como Whatsapp o Telegram para comunicarnos, aulas virtuales como Moodle o Classroom para compartir proyectos y alojar el contenido, apps específicas para algunos talleres (TouchCast para hacer montajes de video con ChromaKey, StopMotion Studio, Audacity para edición de sonido, Sibelius para edición de partituras, Drive para alojar contenido, Instagram como portfolio diario, etc.), o simplemente para afinar nuestros instrumentos o usar un karaoke para cantar.

Las TIC nos ayudan y nos motivan –a todos– para afrontar el día a día desde una perspectiva mucho más rica y enriquecedora, más fácil y mucho más eficiente que de otra manera.

4. ¿Cuántos años lleva aplicando la metodología de la clase invertida en el centro educativo en el que trabajas? ¿Qué ha supuesto para usted dicha implementación y qué beneficios ha percibido en la mejora del aprendizaje de sus alumnos?

En la mayoría de los casos, las metodologías activas como el Flipped Learning no llegan de la nada, sino que los docentes, hemos estado haciendo cosas “sin etiquetas” cercanas a este tipo de modelos. Pero en mi caso, descubrí e implementé este modelo en el curso 2013-2014 y lo sigo desarrollando y mejorando hasta hoy en día.

Por cuestiones técnicas, la materia de música en secundaria, y en concreto, la interpretación instrumental, es complicada afrontarla con garantías de éxito sin una metodología que facilite el estudio de los instrumentos y la haga atractiva para un alumnado que está cansado de “lo mismo” de siempre. El flipped hizo que pudiera atender al alumnado casi individualmente dentro del aula, porque el estudio lo podían hacer en casa con un video que podían ver cada vez que lo necesitaran. De esta manera, las clases se convierten en “conciertos” o “ensayos” donde el director –no necesariamente el profe– puede ayudar en la mejora de la interpretación de sus propios compañeros. Esta experiencia del éxito en la interpretación musical y de hacer música "de verdad" entre todos, motiva especialmente al alumnado de manera que están deseando estar en clase de música para poner en práctica lo aprendido en casa. Todo ello, lo publico y lo cuento en mi web (http://www.musikawa.es) como reflexión final de sus aprendizajes y de mi docencia y para que sirva a otros docentes como inspiración o reflejo en el que poder mirar.

Además, busco hacer del alumnado ciudadanos responsables, críticos, autónomos y creativos mediante un aprendizaje competencial real y donde los contenidos sirvan de vehículo e inspiración para el futuro “líquido” de Bauman al que se enfrentarán antes de lo que creen. En definitiva, intento provocar “chispas” que enciendan fuegos en lugar de “llenar cubos”.

5. ¿Qué indicaciones daría a sus compañeros de profesión que quieran aplicar esta metodología? ¿Cuáles son los pasos iniciales para llevarla a cabo en el aula?

Recomendaría está metodología especialmente a mis propios compañeros de Música que ejercen la docencia en una materia idónea para la puesta en marcha de enfoques participativos, aunque las recomendaciones son complicadas y las recetas imposibles. Cada cual, debe transitar su propio camino equivocándose y aprendiendo a partes iguales, con la certeza de que con este tipo de modelos y metodologías, conseguiremos resultados “diferentes” y nos posibilitará la atención individualizada de nuestro alumnado.

Siempre despacio, sin prisa, sin miedo y con la convicción de que las cosas, para que funcionen, hay que planificarlas, llevarlas a cabo y repetirlas para mejorarlas cada vez.

Gracias por su colaboración